Tuesday, October 26, 2010

No necesito Xanax...















Si Morfeo me diera un beso, sabría lo que es la insensiblidad, sumergida en una sobredósis de sueño y falta de dolor 
-pensamiento de la sonámbula escritora sin semántica o sentido.-


Cada mañana pasa igual que la anterior. Se pasea por mi ventana blanca, descalza y gris, levantándome con la voz sedosa de las nubes que se juntan… hasta que me gritan el primer nombre de manera aterrante.


Esto me ha pasado ya muy seguido.

“Sabina…. Sabina……….. sabina………. SABIIIINAAAAAAAAAAA!!!!!!!!!!!!!!!!”…..
 y la voz se ha transformado en un agudo grito desesperante ante el cual no puedo continuar dormida.

Quién me grita tanto?....

Y por qué?...

Qué es lo que quieren de mí?....

Y que pasó con la amabilidad……

Brutales voceríos de honesto interés en mi despertar se aglomeran, y cuando lo hago, no hay nada interesante.

El cotidiano licor que beben los mortales, las oraciones que muchos rezan y el desayuno dietético de mi madre son mi religioso “buenos días” a las once de la mañana, cuando el tiempo ya empezó a correr, la vida ya tiene agotada su primera mitad… y yo recién… caigo en cuenta.

Vivo flotando.

Entre la búsqueda de la normalidad y mis aspiraciones laborales, vivo en un constante vaivén que termina en un vasito de café casi todas las noches.
El dinero se termina, el amor no aparece y la fe flaquea fácilmente… y yo, sigo tres centímetros sobre el nivel del mar.

Y siento las gotas que salpican en la planta de mis pies, como manos que me hunden para volver al mundo real. Me halan, me gritan, me ruegan que baje….

Y yo, sigo… y creo que seguiré elevada.

Haciéndome la idea del corto y aburrido atardecer que se ha tapado por una pared de cemento en la terraza. Y el cigarrillo que mi lengua ya no soporta….. la nicotina que me repele y los dedos que no tienen nada que abrazar. Creo estar aburrida… y eso me está molestando.

Una que otra palabra cruzada con otros habitantes y el sol sigue inmortalizando la preliminar visión de un Apocalipsis que se acerca. Calentamiento global, especies en extinción, bebés que fuman en Indonesia y yo, que me gasto sin saber qué escribir.

Aunque podría hacer esto por el resto de mi vida, con o sin inspiración, creo que la letanía tiene su lado amable y nos hemos encontrado tan similares, que es ridículo.

Y creo que me veo un poco anoréxica para ser honesta.

Se me notan los omóplatos y tengo la cabeza muy grande. Sin mencionar mis manos de araña y mis huesudas rodillas.

Creo que me entienden bien.

Estoy aburrida… y me he vuelto a mirar en el espejo.

Creo que nos pasa a todos. Envejeciendo lenta y fastidiosamente, quedándonos sin un centavo en el bolsillo hasta que morimos desnudos. Que gracioso… y que triste. Bueno fuera que me pudiera llevar la cámara para capturar mi viaje hacia el Juicio Final, pero no. Como vine me voy y no tendré siquiera memoria en aquel día.

Lo mejor siempre viene al último. Excepto para los que realmente no lo tendrán. Y sin juzgar, diré… creo que camino por esa fina línea.
Pero es típico en mí, bordear lo incorrecto, contradecir y sobre-analizarlo todo. Y veo cuando le molesta a mi Padre y cómo obstruye la buena vibra entre mi conocido y yo. Mi amigo virtual.

No tengo un punto con todo esto, y creo que debería dejar de escribir. Siempre pensé que escribir sobre cualquier cosa no era lo mío, porque salen las palabras como perros sin pedigrí en un desfile.

Sueno un tanto amargada y estoy más que segura que algunos me recomendarían dormir más (curiosamente) o conseguirme un hombre, lo cual me causaría gracia.
Como si eso solucionara mi insaciable necesidad de cambio. Al cual le temo con todos mis huesos y mi corazón, pero sin embargo… y contradictoriamente… amo, ya que me aburro fácilmente.

Si yo fuera vino… sería agridulce.

Y si fuera una palabra…. Sería el “no”… que quiere decir “sí”… pero que jamás será desglosado en aquello.

Soy lo implícito de la conversación. Soy el mensaje subliminal en los comerciales. Soy el lado oscuro de la fuerza… Soy el no, a todos tus “si”… soy la piedra en la comida….
Soy la estática… en el televisor.
Soy la llama que no prende…..
Soy la letanía que se desahoga hoy… y que mañana se convertirá en la bofetada que merecía por haber pensado en publicar esto.

Soy el punto final a este encuentro…. Y los puntos suspensivos que siguen al pensamiento incierto de no saber… QUE DECIR.

Y aún así… creo ser inmensamente rara… e increíblemente talentosa para crear el interés en la mente sana que indaga, que investiga y que se arrepentirá de haberme conocido.

Y aún no planeo bajar.

Sigo elevada… y ahora me ha llamado Morfeo.
No hago sentido, y no me interesa.
Que se vengan los psicólogos!.....
Aún tengo unas cuantas sesiones que fingir.

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